El cuerpo no estaba enfermo

el cuerpo no estaba enfermo pertenece a una colección  de cuentos para volver a escuchar el cuerpo y las emociones sin corregirlas.

Durante mucho tiempo creyó que su cuerpo estaba fallando.
Dolores que iban y venían.
Cansancio sin causa aparente.
Una sensación constante de peso.

Buscó respuestas afuera.
Pruebas.
Nombres.
Explicaciones.

Pero todo parecía estar “bien”.

Un día, dejó de buscar diagnósticos,
se sentó en silencio
y por primera vez no preguntó qué me pasa,
sino —qué me quiere decir—.

Entonces lo sintió.

El cuerpo no estaba enfermo.
Estaba cargado.

Cargado de palabras no dichas.
De emociones contenidas.
De decisiones postergadas.
De duelos sin espacio.

Comprendió que el cuerpo no castiga,
—avisa—.

Que no grita por debilidad,
sino por fidelidad a la vida.

Desde entonces dejó de luchar contra él.
Empezó a escucharlo.

Y aunque los síntomas no desaparecieron de golpe,
algo cambió:
ya no sentía soledad frente a ellos.

El cuerpo dejó de ser un enemigo
y se convirtió en un aliado honesto.