Habitar el silencio

Habitar el silencio pertenece a una colección de meditaciones para cuando el cuerpo habla y pide ser atendido sin miedo.

Siéntate en un lugar tranquilo.

Permite que el cuerpo encuentre una postura cómoda,
sin esfuerzo.


Cierra los ojos suavemente
y lleva tu atención a la respiración.

No hace falta cambiarla.

Solo estar.


Poco a poco,
empieza a notar los espacios entre una respiración y otra.

Ese pequeño silencio.


No intentes llenarlo.
No intentes hacer nada con él.

Solo habitarlo.


Si aparecen pensamientos,
déjalos pasar.

Como si fueran nubes
cruzando un cielo amplio.


Vuelve, una y otra vez,
a ese espacio tranquilo
que siempre está ahí.


El silencio no es ausencia.

Es presencia.

Es un lugar donde no necesitas hacer,
ni entender,
ni resolver.

Solo estar


Y en ese estar,
permite que todo se suavice un poco.


Respira.

Permanece unos instantes más.


Cuando lo sientas,
vuelve despacio.

Llevándote contigo
una sensación de calma
que no depende de nada externo.