¿Qué significa juicio según la RAE?
Según la Real Academia Española, el juicio es la facultad por la que el ser humano puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso.
Al hacer un juicio, solemos creer que tenemos razón. Sin embargo, es importante comprender que nuestra forma de percibir el mundo es, en gran medida, inconsciente y está condicionada por nuestras creencias, valores, normas, historia familiar, educación y experiencias.
Todo ello influye en nuestra conducta y nos lleva a creer que lo que percibimos es la única realidad posible.
El juicio y la percepción de la realidad
“La perturbación emocional no proviene de los hechos, sino de la evaluación que hacemos de esos hechos según cómo los percibimos.”
Epícteto
Cuando ocurre algo que no nos gusta, solemos evaluarlo como “malo”. Si no contamos con una buena inteligencia emocional, reaccionamos de forma automática, guiados por emociones como el miedo, la rabia o la tristeza.
Estas reacciones pueden manifestarse como:
- Llorar
- Huir
- Atacar
Generando un sufrimiento innecesario o desproporcionado en relación con la situación vivida.
Juzgar nos impide aprender
Cuando generamos un juicio creyendo que llevamos razón, se dificulta —o incluso se bloquea— el aprendizaje necesario para crecer.
Cada persona actúa guiada por una Intención Positiva, es decir, busca satisfacer algún valor importante para ella, como:
- Respeto
- Reconocimiento
- Libertad
- Paz
- Seguridad
- Lealtad
- Poder
Aunque esa acción pueda generar consecuencias negativas tanto para sí misma como para otras personas.
Polaridad y juicio
Basándonos en el cuarto principio del Kybalión:
“Polaridad: Todo es doble, todo tiene dos polos; todo tiene su par de opuestos… Los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado.”
Vivimos en un mundo de conflictos intentando eliminar aquello que no nos gusta.
Esto sucede porque vivimos polarizados, identificándonos más con un polo que con el otro.
El problema no está en los hechos, sino en nuestra percepción. Nos posicionamos, juzgamos y nos identificamos con una polaridad, olvidando que ambas forman parte de la misma realidad.
El camino del medio
Lo ideal es caminar por el camino del medio, integrando los polos.
Ahí reside la clave de la trascendencia.
“Pensar es difícil. Por eso la mayoría de la gente prefiere juzgar.”
(Carl Gustav Jung)
Juicio, identidad y sufrimiento
Nuestra identidad se construye allí donde trazamos la línea entre los dos polos.
Esa línea está formada por nuestras creencias, valores y criterios, que no tienen por qué coincidir con los de otras personas.
Sufrimos cuando nos apegamos e identificamos con nuestros juicios hasta el punto de condicionar:
- Nuestras relaciones
- Nuestra vida
- Nuestro bienestar emocional
Detrás del juicio, muchas veces encontramos necesidades emocionales no reconocidas.
El juicio como oportunidad de crecimiento
Cada vez que vivimos una situación que nos incomoda, tenemos una oportunidad para:
- Autoconocernos
- Cuestionar nuestras normas y nuestra percepción de los hechos
- Desmontar creencias limitantes
- Desarrollar una buena inteligencia emocional
- Sanar nuestras heridas para seguir creciendo
¿Cómo observar nuestros juicios en el día a día?
Observar nuestros juicios en la vida cotidiana requiere presencia y honestidad con uno mismo.
Cada vez que algo nos molesta, incomoda o activa una reacción emocional intensa, tenemos una oportunidad para detenernos y preguntarnos qué estamos interpretando de esa situación.
Cuando comprendemos qué significa juicio, empezamos a darnos cuenta de que no reaccionamos tanto a los hechos como a la historia que nos contamos sobre ellos. Preguntarnos qué creencia se ha activado, qué valor sentimos amenazado o qué expectativa no se ha cumplido nos ayuda a tomar distancia.
Este proceso no consiste en dejar de sentir, sino en dejar de identificarnos automáticamente con el juicio. Desde ahí, podemos responder de una forma más consciente, flexible y coherente con nuestro bienestar emocional.
Practicar esta observación nos permite crecer, comprendernos y comprender mejor a los demás, aprendiendo a relacionarnos desde un lugar menos reactivo y más compasivo.
Emoycionesconmar.
Gracias
