Volver a quienes somos

Busca una postura cómoda.

No para cambiar el cuerpo,

sino para permitirle estar.

Lleva la atención a la respiración.

No la cambies.

Déjala llegar
y marcharse.

Observa cómo estás hoy.

Cómo te mueves entre los demás.

Sin juzgar.

Solo mirando.

Muchas veces, sin darnos cuenta,

ocupamos un lugar.

El que entiende.
El que sostiene.
El que no molesta.

Y con los años

esa forma de estar

parece natural.

Pero si miras un poco más atrás

puede aparecer algo.

Un tiempo en el que aprendimos

que ocupar ese lugar

hacía que todo fuera más fácil.

Observa esto con calma.

Sin reproches.

Y deja que aparezca una frase sencilla:

Ese niño estaba intentando cuidar el amor.

Déjala reposar dentro.

Respira despacio.

A veces comprender esto

cambia la forma en que nos miramos.

Y lo que parecía un defecto

empieza a verse

como una forma de amor.