“No hay toma de conciencia sin dolor.”
Carl Gustav Jung
Aunque es doloroso darte cuenta del tiempo que has pasado limitado debido a ciertas creencias, también es profundamente liberador descubrir que no son verdad.
Tomar conciencia duele, sí.
Pero permanecer dormidos duele mucho más.
¿Qué son las creencias limitantes?
Las creencias limitantes son pensamientos profundamente interiorizados que damos por verdaderos, aunque no lo sean.
Se forman a partir de experiencias pasadas, mensajes recibidos en la infancia, la educación, las relaciones o vivencias emocionales intensas. Poco a poco, esas ideas se convierten en filtros a través de los cuales interpretamos la realidad.
El problema no es que aparezcan, sino que las confundimos con la realidad.
Desde ahí condicionan nuestras decisiones, nuestra autoestima, nuestra percepción y la forma en que nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos.
¿Cómo descubrir las creencias negativas que no nos dejan crecer?
Para descubrirlas, te propongo un ejercicio sencillo y muy revelador.
Escribe 10 o 15 veces algo bonito sobre ti:
– tus cualidades
– tus metas
– tus capacidades
– lo valioso que eres en aquello que deseas conseguir
Mientras escribes, observa con atención.
Verás cómo tu propia mente comienza a:
- atacarte
- ridiculizarte
- hacerte dudar
Pueden aparecer pensamientos como:
“qué egoísta eres”, “dónde crees que vas”, “eres un arrogante”, “no vales para eso”…
Todo esto no es casual.
Es tu mente defendiéndose para que no salgas de tu zona de confort.
Y eso que te dice… son tus creencias limitantes.
Las creencias limitantes como hábito
Estas creencias se han convertido en un hábito mental, haciéndonos creer que son verdad.
Pensemos en cualquier hábito diario:
si un día no lo hacemos, nos sentimos incómodos.
Con las creencias negativas ocurre lo mismo.
Estamos tan habituados a pensar y sentir desde ellas, que deshabituarnos resulta incómodo.
Pero incómodo no significa peligroso.
Significa nuevo.
Todo es cuestión de propósito
Desmontar una creencia limitante requiere:
- intención
- constancia
- y, sobre todo, creer en ti
No tengas miedo.
Estoy aquí contigo.
¿Cómo sabemos que una creencia limitante no es verdad?
El siguiente paso es escribir todos los motivos por los que sabes que esa creencia negativa sobre ti no es real.
Cuando los tengas claros y seas consciente de que no es verdad, sustitúyela por una nueva creencia más amable y expansiva, que te ayude a crecer.
“Reconocer nuestras creencias limitantes no es un proceso inmediato, pero sí el primer paso hacia una relación más amable con nosotros mismos.”
Cuidar nuestros pensamientos
Aprendamos a cuidar:
- nuestros pensamientos
- las palabras que usamos hacia nosotros
- la forma en que nos hablamos
Empecemos a reciclar nuestra basura mental.
Hagamos de la limpieza mental un hábito diario.
Cambia un:
“no puedo”
por:
“hoy me permito”
Pidiendo permiso a la mente, poco a poco, para que vea que no hay amenaza, que no pasa nada.
Así, la nueva creencia irá cogiendo fuerza y comenzaremos a sentirnos cada vez más cómodos con ella, hasta aceptarla con total naturalidad.
Cuando la mente se resiste
A muchos nos ha pasado que, cuanta más basura mental limpiamos, más intensos son los ataques de la mente para que nos quedemos quietos.
Es normal.
Ahora ya sabemos:
- cómo funciona
- y por qué lo hace
Reflexión final
Hagamos limpieza mental cada día.
Tiremos nuestra basura mental, esas frases que aparecen casi sin darnos cuenta, como si dentro de nuestra mente hubiera un disco rayado, una voz que repite lo mismo una y otra vez.
Convirtámoslo en un hábito.
No tengamos miedo al genio que todos llevamos dentro.
Vivamos a nuestro mayor rendimiento.
“La verdadera nobleza está en ser superior a lo que fuiste ayer.”
Séneca
EmocionesconMar
Gracias.
