Cuando dejó de empujar

Cuando dejó de empujar pertenece a una colección de cuentos para volver a escuchar el cuerpo y las emociones sin corregirlas.

Durante mucho tiempo creyó que soltar
era una forma de rendirse.

Que aceptar significaba conformarse.
Que dejar ir era perder.

Así que empujaba.


Empujaba las emociones incómodas.
Empujaba las decisiones difíciles.
Empujaba incluso los procesos que pedían pausa.

Se decía que tenía que poder.
Que ya debería estar en otro lugar.
Que no era tan grave.

Un día, cansada de tanto empuje invisible,
se detuvo.

No porque lo decidiera,
sino porque algo dentro ya no respondía.

Tras la quietud,apareció el miedo.
Y detrás del miedo,
una tristeza que llevaba tiempo esperando.

No hizo nada con ella.


No la analizó.
No intentó transformarla.

Solo dejó de empujarla fuera.

Y ocurrió algo inesperado:


la emoción empezó a moverse sola.

No desapareció de inmediato.
Pero dejó de pesar tanto.

Comprendió entonces que soltar
no es empujar en dirección contraria,
sino dejar de luchar.

Y que aceptar no es resignarse,
sino permitir que la vida


haga su propio trabajo.