El poder de nuestra sombra empieza a formarse mucho antes de que seamos conscientes de ello.
Recuerdo cuando era niña y empecé a hacer juicios, diferenciando aquello que “debía hacer” de lo que “no debía hacer”.
¿Y por qué pasaba esto?
Para agradar y ser aceptada por mis padres, amigos, profesores, hermanos…
Así, sin darnos cuenta, vamos construyendo nuestra sombra, apoyada en creencias limitantes y en una mirada negativa hacia nosotros mismos.
¿Qué es entonces la sombra?
La sombra está formada por aquellos aspectos de nuestra personalidad que rechazamos, que hemos aprendido a reprimir —a menudo desde la –infancia— y que no mostramos a los demás, por miedo a ser rechazados.
“La plenitud no se logra cortando una porción del propio ser, sino mediante la integración de los contrarios.”
Carl Gustav Jung
¿Es mala entonces la sombra?
Para nada.
El problema aparece cuando nos desequilibramos entre persona y sombra.
Existen dos tipos de desequilibrios en los que la sombra toma el control de nuestra vida:
Control por exceso
En este caso, nos sentimos incapaces de controlar nuestros impulsos, entrando en una espiral de vicios ocultos de la que no sabemos salir.
Control por defecto
Anulamos de tal manera nuestra sombra que nuestro mundo se llena de prohibiciones y normas, sintiéndonos profundamente desmotivados con la vida.
¿Cómo podemos reconocer la sombra?
A lo largo de nuestra vida podemos identificar su presencia de diferentes formas.
A través de las proyecciones
Todo aquello que nos gusta o no nos gusta de los demás suele hablar de partes de nosotros mismos: aspectos que aceptamos o que permanecen escondidos en nuestra sombra.
Aquello que rechazamos en nosotros también puede estar relacionado con necesidades emocionales no atendidas.
A través de la vergüenza
Esa parte de ti que no quieres que los demás conozcan.
A veces, esa vergüenza no es evidente.
No siempre se siente como algo intenso o visible, sino como una forma sutil de escondernos.
La vergüenza es una energía muy destructiva si no se gestiona adecuadamente ni se comprende su mensaje.
(En la Escala de Conciencia del Dr. David Hawkins, la vergüenza se sitúa en el nivel más bajo de conciencia, y la iluminación en el más alto).
A través de las adicciones
Cualquier hábito recurrente que controla nuestra vida: sustancias, trabajo, limpieza, deporte, redes sociales… el formato da igual, el fondo es el mismo.
A través de los síntomas físicos
El inconsciente nos habla a través del cuerpo, mostrando incoherencias entre lo que pensamos y lo que sentimos.
Crisis de la mediana edad
Etapa de cuestionamiento profundo sobre quiénes somos y qué partes de nosotros queremos empezar a integrar para sentirnos más completos.
A través de los sueños
¿Qué se repite? ¿Qué nos da miedo? ¿Qué símbolos aparecen?
Carl Gustav Jung observó que los sueños tienden de forma natural a ofrecer soluciones a conflictos emocionales y mentales no resueltos durante el día.
En general, la sombra se manifiesta a través de nuestras inseguridades, miedos y frustraciones.
Entonces…
¿Cómo podemos gestionar la sombra?
Mediante la aceptación
Aceptar que somos los únicos responsables de ella.
Aprender de lo que nos ocurre.
Dar las gracias y soltar.
Aprender a querernos como somos.
Trabajar con la sombra significa cultivar todas nuestras partes, integrarlas para transformarnos, orientarlas hacia nuestro crecimiento y convertirnos en seres más completos.
Integrar el poder de nuestra sombra no es un proceso inmediato ni cómodo, pero sí profundamente liberador.
Cuando dejamos de luchar contra lo que somos y empezamos a mirarlo con honestidad, aparece una forma más auténtica de estar en el mundo.
“Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad.”
Carl Gustav Jung
Emoycionesconmar
Gracias
