Soltar la culpa que no es mía

Soltar la culpa que no es mía pertenece a una colección de meditaciones para dejar ir cargas antiguas y emociones retenidas.

Busca una postura cómoda.
No para hacerlo bien,
sino para no resistir.

Permite que el cuerpo se apoye.
No tienes que sostener nada ahora.

Respira…
sin cambiar el ritmo.
Tal como llega.

Hoy vamos a acercarnos a la culpa
con suavidad.
Sin juicio.
Sin prisa por soltarla.

Lleva la atención a ese peso interno
que a veces aparece
sin motivo claro.

Esa sensación de haber fallado.
De no haber sido suficiente.
De cargar con algo que no sabes explicar.

No intentes entenderlo.
Solo obsérvalo.

Y repite internamente, despacio:

Esta culpa no me define.

Permite que la frase repose en el cuerpo.


Tal vez aparezca resistencia.
Tal vez alivio.
Tal vez nada.

Todo está bien.

Ahora, si te nace,
pregúntate con suavidad:

¿Esto es realmente mío?

No busques una respuesta mental.
Deja que el cuerpo responda
a su manera.

Con cada exhalación,
imagina que sueltas una capa antigua,
una lealtad invisible,
una carga heredada.

No tienes que soltarlo todo hoy.
Solo un poco.

Quédate unos instantes aquí,
en esta frecuencia de permiso
donde la culpa deja de mandar
y el amor empieza a ocupar espacio.

Cuando lo sientas,
inhala profundamente…
y exhala con un suspiro suave.

Vuelve despacio,
recordando que
no todo lo que pesa
te pertenece.