admin

No era la emoción, era la historia

Durante mucho tiempo creyó que el problema eran sus emociones.Que sentía demasiado.Que reaccionaba mal.Que algo en su ser estaba desajustado. Cuando la tristeza aparecía,se preguntaba qué estaba haciendo mal.Cuando el miedo llegaba,buscaba cómo eliminarlo. Un día, en mitad de una emoción conocida,algo cambió. No fue la emoción.Fue la forma de mirarla. Se dio cuenta de […]

La casa con demasiadas habitaciones cerradas

Durante años vivió en una casaque conocía de memoria. Sabía qué puertas abrir,qué pasillos recorrery qué habitaciones evitar. Las puertas cerradas siempre le habían dado miedo.Decía que no importaban,que ya no las necesitaba. Allí estaban la rabia que nunca expresó,la tristeza antigua que aprendió a callar,la envidia que le dio vergüenza sentir,el cansancio que no

Cuando dejó de empujar

Durante mucho tiempo creyó que soltarera una forma de rendirse. Que aceptar significaba conformarse.Que dejar ir era perder. Así que empujaba. Empujaba las emociones incómodas.Empujaba las decisiones difíciles.Empujaba incluso los procesos que pedían pausa. Se decía que tenía que poder.Que ya debería estar en otro lugar.Que no era tan grave. Un día, cansada de tanto

Honrar el cuerpo tal como es

Busca una postura cómoda.No para corregir el cuerpo,sino para permitirle estar. Deja que el peso caigadonde tenga que caer. No hay nada que sostener ahora. Respira…sin intención de cambiar nada. Hoy no vamos a mirar el cuerpodesde la comparación.No vamos a pensar en lo que debería ser. Hoy vamos a honrarlo. Lleva la atención a

Y entonces volvió a casa

Durante mucho tiempo buscó fuera.Respuestas.Señales.Permisos. Pensó que en algún momentoalguien le diría que ya estaba bien,que podía parar,que ya era suficiente. Mientras tanto, caminó. Sintió.Se rompió.Se reconstruyó. Aprendió a mirar su cuerpo sin guerra.A escuchar sus emociones sin corregirlas.A dejar ir sin empujar.A amar sin esconderse. Y un día, sin grandes fuegos artificiales,ocurrió algo sencillo:

Cuando intentó hacerlo todo bien

Desde su infancia había aprendido a hacer lo correcto.No porque se lo explicaran,sino porque lo intuía. Observaba.Se adaptaba.Corregía. Si algo no iba bien,miraba primero hacia dentro.Seguro que había hecho algo mal. Con los años, esa forma de estarse volvió exigencia.No hacia los demás,sino hacia su propio ser. Quería sentir bien.Pensar bien.Gestionarse bien. Cuando algo dolía,no

Estar en mí

Busca una postura cómoda.No para meditar,sino para estar. Respira…sin intención de ir a ningún sitio. Hoy no vamos a trabajar nada.No vamos a soltar nada.No vamos a comprender nada. Hoy vamos a habitar. Lleva la atención a la sensación simplede estar aquí. En este cuerpo.En este momento. Y repite internamente, muy despacio: Ahora estoy en

No era su historia lo que dolía

Durante mucho tiempo pensó que su historiaera lo que le hacía frágil. Creyó que había vivido demasiado. Que había sentido demasiado. Que había tenido que aprender cosasque otros no. Cargó su historia como quien carga una marca. Con cuidado.Con vergüenza.Con silencios. Pero un día, sin buscarlo,se dio cuenta de algo inesperado. —No era su historia

Las manos que no se escondieron más

Durante mucho tiempo aprendió a cubrirlas. No porque dolieran, sino porque no encajaban del todoen un mundo donde todo parecía teneruna forma concreta de ser. Había manos completas,manos iguales,manos que no despertaban preguntas. —Las suyas eran distintas—. Y en una sociedad que compara rápido,lo distinto suele leerse como carencia. Algunas miradas se detenían demasiado. Otras

El día que dejó de esperar otro momento

Durante mucho tiempo pensó que la vida empezaría después. Después de sanar.Después de entender.Después de sentirse mejor. Vivía esperando un momento distinto. Más claro.Más tranquilo.Más completo. Mientras tanto, la vida pasabaen pequeños gestos que no miraba: una respiración profunda,una conversación sincera,un instante de calma sin motivo. Un día, sin grandes revelaciones,se dio cuenta de algo